martes, 4 de noviembre de 2008

(sin titulo)

En incontables ocasiones
asciendo a los cielos azules,
y contemplo tu enormidad floreciente,
absorbido por lo que el corazón me dice,
encadenado a mi amor inconmensurable,
gustosamente aceptado por mi infame mente,
y capaz de inundar mi alma inerte
con los sentimientos más sorprendentes,
mientras que mis sentidos decadentes
se admiran por los olorosos colores,
y por los sonidos maravillosos e increíbles.


© Luis Asenjo

martes, 2 de septiembre de 2008



Nadie nos puede quitar ese retazo de eterna libertad que es nuestro pensamiento y nuestra alma.