martes, 26 de octubre de 2010

Chanson del Soñador


Un ave azul escapó
de la cabeza de un soñador,
y nunca nadie oyó
semejante lamento de dolor.
De amor el soñó
que el pájaro trinador
jamás voló
de su cráneo de soñador.
Y finalmente murió,
ese espectro sin color,
cansado se consumió,
por el amor cusante de su dolor.

Aforismo Ilustrado I.


El segundo mejor momento de mi vida será cuando aceptes mi perdón por todas las estupideces que he cometido. El primero fué cuando, en tu chalet, aun medio dormido una mañana de Septiembre, me susurraste al oído que me amabas para siempre.

domingo, 24 de octubre de 2010



Cuando hablamos de la Patria, pocas personas coinciden en su opinión, por el simple hecho de que no está muy claro el concepto de Patria; a través del tiempo han surgido multitud de definiciones, cada cual más dispar. Es muy difícil ante éste panorama concretar, para después poder opinar legítimamente.

Desde mi perspectiva, la definición que más se aproxima a definir un concepto tan abstracto y metafísico, es la del maestro Ortega y Gasset.

Pero centrándonos más en el problema que intento resolver, busquemos los motivos concretamente que han arrastrado a la sociedad española actual a, no ya solo no creer en la patria y en la Nación, sino incluso llegar a odiarla.

¿Cómo hemos llegado a este punto? Hay una frase de Ramiro Ledesma Ramos que dice: “Solo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener patria.” Sin embargo, parece demostrado que este aforismo es más bien al contrario. Solo los ricos pueden permitirse el lujo de tener patria. Así queda explicado el momento actual. Estamos ante una época donde el progreso, la globalización, y el capitalismo, alcanzan un culmen sin precedentes e inimaginable, pero también sufrimos una degeneración y una uniformidad supremas. El Estado actual es tan decadente, que los valores han sido sustituidos por la estupidez y la avaricia, y el hombre de a pie, mientras tanto, culpa al país en sí, a España, en vez de culpar al verdadero causante: el Estado de pseudo-democracia inorgánica y bipartidista, donde los de siempre continúan repartiéndose el pastel gubernamental y acusándose unos a otros. Esta es la principal causa del odio a la patria. Nos vemos encerrados dentro de ella, en un estúpido alarde de ignorancia, como si la nación como ente fuera la culpable de las desgracias que tenemos que soportar día tras día.

¿Llegará el momento en el que abramos los ojos, y podamos discernir la verdad que asoma en el horizonte, tan hábilmente cubierto por la sombra que los políticos han tejido entre mentiras? Mientras tanto, los gobernantes elegidos a dedillo deciden la manera de hundirnos un poco más alzándose ellos, para instigar ese odio a la patria de los oprimidos y desgraciados, que nos distrae de su completa culpabilidad, y así garantizar su propia permanencia en el poder. Hasta que no veamos esto, jamás podremos armonizarnos como auténtica “unidad de destino” histórico en lo universal.

viernes, 8 de octubre de 2010

Siempre te esperaré... (hasta que el tiempo desgaste mi existencia)


Cuántas horas más
tiene que vomitar
el reloj.

Cuántos rumores de olas
tengo que escuchar
en mi corazón.

Los pensamientos se me desgranan en los labios, prisioneros del vacío insondable de mi amor, en espera del abrazo, del beso, y de la cálida mirada que me regalarás.

lunes, 17 de mayo de 2010

Conversaciones con la Muerte (esa querida dama...)

Mientras escucho un poco de Krautrock y algo demasiado experimental como para encasillarse en ningun estilo, esa banda llamada Cabaret Voltaire (venga, buscad algo, no seais perezosos o cerrados de mente...) surgió esta curiosa conversación.

(Carrete Ilford ISO 3600. - "Malasaña. Puerta del Siroco. 3am". by Asenjo)



Quise hacerme a la mar, querida mía, navegar por los surcos mercuriales de las épocas gloriosas, de los sentimientos olvidados y desechados en la basura, pero solo logré atravesar los ríos de mi propia sangre, que eran los lamentos de tus ojos vidriosos, querida mía.


Quise reír de alegría. Robar el amor de tus labios color selenio. Dormir sobre la cima de las amapolas de plástico que son el trono del mundo, gloria empírica y racionalista. Pero esa arma de doble filo que es tu instrumento y tu condición, solo partió mi dolor en mil fragmentos de corazón radiografiado, maldita de mis anhelos, diosa de mi siniestra habitación estenopeica.


Tuyo fué el reino celeste de mañanas radiantes, doradas de risas, de daguerrotipos, colodiones húmedos y cianotipias multicolores, cantos invernales de estos meses juntos, y tal cual puse un alma agotada en ello, todo mi deber y mi voluntad, pero con una sonrisa egoista y metafísica, esa que tanto se repite en Preciados, Sol, Gran Vía, Fuencarral,... Me arrebataste la razón y las alas.

miércoles, 28 de abril de 2010

Mortal Melancolía


Sólo son recuerdos,
sentimientos,
que jamás acabaron,
y a mi alma destrozaron.

Pareja de sueños,
simples gemelos,
todo lo traicionaron,
aquellos ojos que me enamoraron.

De lágrimas anegados,
mis ojos amargados,
futuro del que fuimos dueños,
más allá de esos recuerdos.

lunes, 12 de abril de 2010

Pensamientos Ontológicos Vol.I


(01-04-2010) Motril, Granada

Buenos días desde este infierno de sol andaluz.

Otra mañana de resaca, colillas amontonadas y sequedad de saliva. Es en estos momentos cuando más pienso, más recuerdo, y más echo de menos las cosas perdidas en el camino.

Un día estamos soñando, y casi sin darnos cuenta, el sueño se cumple, pero nuestra estupidez hace que no lo valoremos. Cometemos errores, gran cantidad de errores, y al final se nos rompen los corazones, y el sueño continua sin ti.

Así he llegado a esta situación, perdido en un mar mediterráneo de penas y alcohol, pudriéndome lentamente bajo un sol extraño, aqui en Granada.

sábado, 13 de marzo de 2010

Humanísimo Delibes


Me llaman del periódico para decirme que ha muerto Miguel Delibes, el último mohicano de una literatura hecha a la medida del hombre, y mi mirada, acuciada por las lágrimas, busca en los anaqueles de mi biblioteca aquellos modestos volúmenes de Destino, en edición de bolsillo, donde Delibes fue publicando, con impertérrita lealtad, casi toda su obra. Creo que no hay autor más representado en mi biblioteca que él: la lectura de sus libros me ha procurado, amén de muchas horas de deleitosa lectura, una suerte de consuelo espiritual; pues en ellos, el hombre, el insignificante y maltrecho hombre, adquiere un protagonismo esencial, una dignidad neta, aquilatada en el sufrimiento. Delibes es un escritor evangélico en el sentido etimológico de la palabra; en sus palabras siempre fluye una respiración fraterna que detiene su mirada en los humillados y ofendidos, en los viejos solitarios y en los niños atónitos, en esas criaturas débiles y pisoteadas, de apariencia más bien gris, que han sido despojadas de su voz. Al devolvérsela, Delibes demuestra que la gran literatura también puede hacerse con buenos sentimientos, que nada tienen que ver con el sentimentalismo pío.


Delibes era, ante todo, un creador de personajes, trémulos de pasiones ancestrales que a veces apenas se nombraban y a veces adquirían la resonancia del trueno, sobre el telón de fondo del paisaje castellano, que nadie como él supo elucidar, que nadie como él supo amar de un modo tan arrebatadamente tranquilo, si el oxímoron es tolerable. Personajes que aman con atolondramiento y sufren con una suerte de resignada beatitud, que miran el mundo con una perplejidad recién estrenada, que sienten y callan pudorosamente; y también personajes enardecidos de un odio ancestral, personajes entreverados de alimaña o bestia acorralada, personajes ásperos y sufridos como la tierra de la que proceden, personajes humanísimos en busca de Dios o del diablo, en busca de un milagro o de una condena al infierno. ¿Cómo olvidar el candor rebelde del Nini, el patetismo hondo del viejo Eloy, las tribulaciones menudas del cazador Lorenzo, la nobleza campesina y elemental de Pacífico Pérez, el conmovedor desgarro de Daniel, el Mochuelo? Son criaturas únicas que nos acompañarán siempre, con su dolor ensimismado y su pequeñez aterida; criaturas sostenidas por un hilo de hermosa e invicta caridad, que es el signo distintivo del verdadero escritor.


En pocos escritores como en Delibes se confirma de manera tan cabal aquel axioma que identifica el estilo con el hombre. En pocos la escritura se convierte en una exudación de la propia personalidad como en este vallisoletano de hábitos austeros, furtivo siempre de las alharacas de la fama, celoso de su intimidad, en comunión perenne con una naturaleza que adquiere a través de su escritura una dimensión trascendente, como depositaria del misterio último que preside nuestras vidas. Una escritura sin alardes formales, pero al mismo tiempo desdeñosa de afectados desaliños, que devuelve a las palabras su misión primigenia de mencionar con exactitud las cosas y desvelar su sentido más profundo. Nunca se quiso apuntar a esas corrientes presuntamente renovadoras que disfrazaron tantas mediocridades con los oropeles de la “ruptura del discurso de la novela tradicional” y demás zarandajas limítrofes. Pero sus dotes literarias no se arredraron ante los procedimientos narrativos más osados; sólo que Delibes, a diferencia de tantos vendedores de humo e innovadores de pacotilla, descreyó de los amaneramientos formales, para explorar con su escritura lo que verdaderamente importa, que es la exposición del hombre inerme a la intemperie de la deshumanización.


No quisieron agraciarlo en esa curiosa modalidad de lotería escandinava con la que se conmemora al inventor de la dinamita, ni falta que le hacía. Descansa en paz, maestro; con tu obra contribuiste a salvar lo que queda de humano dentro de nosotros.


(por Juan Manuel de Prada, publicado en el ABC)

lunes, 8 de marzo de 2010

CARTA ABIERTA A UN AMOR ETERNO



Querida Laura:


Me conoces muy bien, y aunque siempre me estoy quejando de lo que me
cuesta escribir, te aseguro que esto es lo que más me está costando escribir.


Hace mucho tiempo conocí a una persona. Todo fue de improviso, pero
como si fuese una tormenta perfecta. Ella dijo algo. Yo dije otra cosa.


Lo siguiente que supe fue que yo quería pasar el resto de mi vida metido en
esa conversación. Ahora tengo esta sensación tan clara en mis entrañas.
Ella es la correcta. Lo que llevaba toda mi vida buscando.


Está un poco loca, he de admitirlo, pero yo también, y estamos locos de esa
manera que hace sonreír. Me hace sonreír de felicidad.


Tengo una buena noticia: Esa persona eres tú.


Me asusta, me asusta porque cada segundo que no estoy contigo, siento que
nos perderemos. Este es un mundo demasiado grande y malvado, lleno de
vueltas y revueltas, y basta con un parpadear para perder el momento, el
momento que podría cambiarlo todo.


Pero sé que ese momento, el nuestro, no se perderá en un parpadeo.


Fielmente tuyo.


Luis.

domingo, 7 de marzo de 2010

EL PLACER DE REALIZAR LO ABSURDO


Manifiesto del movimiento artístico “Nihil”,
o cómo surge el destructivismo onírico.


Nihil es la vida misma. Es una constante reacción destructiva y evolutiva ante la decadencia de la sociedad actual, el arte, los individuos y los sentimientos en la vida.

Nihil es la nada y el cambio a partir de esa misma nada. Es provocación, caos, pero también es belleza y armonía.

Nihil es nuestro grito absurdo, el nombre de un nuevo arte, y a la vez el insulto de un nuevo anti-arte. Es muerte, sufrimiento, melancolía y dolor existencial. Porque eso es la vida en si misma. Es Locura, es Sabiduría, es Ironía. Y mucho más.

Pretendemos enseñaros, con todas las técnicas de las que dispongamos, como es esa vida, sacaros de la fantasía, mostraros la cruda realidad, y a la vez, mostraros como podría cambiar todo. Pictorialismo fotográfico, collages dadaistas, poesía simbolista y surrealista. Cine, experimentación. Todo cabe en nuestro seno. Arte puro y multidisciplinar. En forma de bomba que nos destruirá a todos.

Estamos contra todo y contra nada. Contra nosotros mismos si fuese necesario. Y contra la humanidad, sobre la que escupiremos sin piedad, hasta que aprendan a sentir de verdad.

Aquí tenemos derecho a proclamar, pues hemos conocido los escalofríos y el despertar. Resucitados ebrios de energía, clavamos el tridente en la carne despreocupada. Nosotros somos cúmulos de maldiciones en abundancia trópica de vegetaciones vertiginosas, goma y lluvia son nuestro sudor, nosotros sangramos y consumimos la sed; nuestra sangre es vigor.



sábado, 6 de marzo de 2010

Tristan Tzara

Coja un periódico.

Coja unas tijeras.

Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema.

Recorte el artículo.

Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa.

Agítela suavemente.

Ahora saque cada recorte uno tras otro.

Copie concienzudamente en el orden en que hayan salido de la bolsa.

El poema se parecerá a usted.

Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.

Dada manifiesto sobre el amor débil y el amor amargo, VIII, 1920. Traducción de Huberto Haltter.

jueves, 25 de febrero de 2010

La última Absenta



Suspirando, cogí otro cigarro. Las colillas ya se amontonaban en un irónico monumento a los minutos robados.La Absenta también bajaba alarmantemente, y las horas pasaban, lentas, riéndose en mi puta cara.

¿Qué estaba pasando? ¿por qué me pasaban a mi esas cosas? La respiración me faltaba, y hasta las paredes me parecian extrañas, como carentes de sentido, sin ese sentido que su aroma, el de ella, les daba. Nunca antes había bebido tanta absenta mezcado con lágrimas. Ni siquiera me preocuparla de apartarmelas de la cara para que no calleran al vaso. ¿Que más daba?

Y la noche seguía, negra, triste, melancólica, cómplice de nuestros secretos, nuestros mágicos y maravillosos momentos, vástagos de meses llenos de vida, acciones maravillosas, y futuros gloriosos, que lentamente se iban por el desagüe, junto con mi sangre, coagulada de tanto alcohol y de tantas pastillas.

Era curioso ver como todo se puede ir a la mierda en nada de tiempo. Como todo aquello por lo que luchamos, y luché con toda mi alma, desaparecía con el humo de mi cigarro. Tantas promesas... Sueños... Rotos. Rotos como mi corazón, que cada vez que sentía algun antiguo recuerdo o sensación donde rebosaran sus risas, las de ella, se rompía otra vez, y otra más, haciendo insoportable el dolor que ya me entumecía los brazos, esos brazos que ya quizás no volverían a abrazarla, o a acariciar su suave piel, esa piel que era toda mi vida, toda mi razón de existir. Era curioso ver como todo perdía el sentido, la vida, el día a día, hasta la más ínfima cosa me parecía grotesca y detestable, hasta levantarme cada mañana era ahora imposible...

Si almenos ella estuviera a mi lado...

Y con un suspiro, bebí otro trago de Absenta combinado con lágrimas

martes, 12 de enero de 2010

Segundo Concurso de Poesía de Heptagrama

A LA ORILLA DEL MAR

Clara y triste se ve el agua,
en esta bahía asomada a la noche,
viendo cómo pedazos de plata,
se posan en sus cabellos de azabache.

Impetuosa espuma que se alza,
al encuentro de lo que no alcanza,
esas cenizas de las nubes,
donde tu, si quieres, subes.

Para después bajar, bajar,
en ese eterno ciclo natural,
respirando tu perfume de azahar,
en el lecho de la costa tropical.

Bájame pues mi sencillo lucero,
para que me sirva de cenicero,
ahí en la bóveda celeste,
transmutado en campo agreste.

He aquí nuestra suprema vida,
nuestro futuro y suerte,
más allá no queda nada,
solo pasado y negra muerte.

Luis Asenjo Robles. España.

Con este poema participo en el segundo Concurso de Poesía de Heptagrama