La Fenomenología en tiempos acelerados
A veces los libros son como artefactos vivos. No son reliquias fósiles, sino mecanismos que aún transforman lo real. El texto de Hegel, La fenomenología del espíritu, pertenece a esa clase rara. Lo descubrí con la impresión de cruzar un templo hecho de ideas y ahora lo hojeo igual que alguien revisa las entrañas de una central activa bajo el tiempo presente. Desde pequeño me dijeron que aquel libro cuenta cómo la mente llega al conocimiento total. No es solo un recorrido; va atravesando momentos del pasado hasta verse reflejada en lo universal. Durante mucho tiempo pensaba que era un tostón ininteligible, las paranoias de un viejo alemán demadiado idolatradas por el pedantismo. Hoy lo abro con ojos distintos, cerca de ciertas ideas sobre velocidad extrema, también de una sospecha que no se apaga: el capitalismo actúa como una fuerza ciega que vive por medio de nuestros gestos. Al empezar el siglo XIX, Hegel escribe mientras el capitalismo industrial todavía se afianza con dificultad. A...