viernes, 17 de abril de 2009

Historias de nuestras tristes vidas (autobiográfico)


Todo comenzó con la nada, con el fango primigenio de los sentidos y de esta época primisecular.


Como en una Primavera, el Edén, el Eliseo, floreció, empapándonos con la salvia de los tiempos helenicos.


Recorrimos nuestro paraiso de los sentimientos puros y de las pasiones, recreándonos en las sutilezas de los pequeños detalles, las rosas de plata, pensamientos,violetas, orquídeas y amapolas.


Encontramos el ideal, la verdad; destruimos el mundo ruin y lo volvimos a levantar, reinventándolo todo.


Apolo y Rofeo nos observaban, como niños curiosos, como los padres primerizos que cuidan de sus vástagos.


La vorágine nos sacudió con su ímpetu divino, y nada escapaba a nuestra verdad absoluta. Las regiones ocultas se abrieron a nuestras almas enchidas, el mundo gimió de terror, y las columnas calleron ante nuestros innegables símbolos.


¡Todo esto sucedió en la Primavera!


"Tempus fugit"


El tiempo pasará, todo cambiará, y mi alma misma sucumbirá ante el vacío de lo espiritual, pero con pluma de oro y con letras de sangre dejo escrito el testimonio de algo que la Esperanza esmeralda no olvidará, caigan las montañas que caigan, mueran los lirios, o se sequen los ríos de la eternidad.


Porque, realmente, mientras recordemos, seguiremos siendo jóvenes, seguiremos estando en el infinito ante la humanidad que juramos ignorar, ilusionándonos como en el pasado, como si no existiera ayer, como si lo más puro de nuestras vidas nos recorriera el espinazo.


Así será, para siempre.

2 comentarios:

Vitalie dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Vitalie dijo...
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