miércoles, 13 de enero de 2016

El corazón tiene forma de Diamante

Escribo sin mirar los fragmentos que quedaron del ayer,
polvo del camino seco bajo las estrellas eternas,
entidades desconocidas que ya olvidé.
A veces se me olvidan tantas cosas;
que el tiempo es relativo,
que aun hay mucho por hacer,
que el corazón tiene forma de diamante,
que ese diamante siempre gira,
y que el sonido que emite es tan puro,
como el sonido del silencio en el espacio.

Volver a nacer entre papel, tinta,
mente lúcida que se piensa a si misma,
por fin.
Volver a caer en la irrealidad del universo,
en el brillo de la materia,
que como sensaciones
corren por nuestros centros neurálgicos
del placer.

Sucumbir en las calles sin nombre,
como animales santos de las ciudades vacías
colmadas de reflejos de cristal,
de sombras paralelas,
de muertos sin techo,
y techos sin vivos.

¿Qué hacer más allá del orbe?
¿Empezar a vivir?
¿Sentir el aire en los párpados?
La luz golpeando la mente,
en el estado donde no hay más estados,
donde no existe ni el nombre,
y así
liberación.

2 comentarios:

Lara Peiró dijo...

La luz golpeando la mente... Gracias por liberar mi mente un ratito con este poema.

Lara Peiró dijo...

La luz golpeando la mente... Gracias por liberar mi mente un ratito con este poema.