viernes, 20 de febrero de 2009

Variación sobre un tema de Debussy ("Clair de Lune" de la "Suite Bergamasque")

Entre los pinos extraños,
la noche tiende sus alas,
reflejándose en las aguas claras,
de ligeros matices cinabrios.

De pronto las nubes,
en ademán de sumisión,
apartan su seda de visión,
y a la luna de plata subes.

Tu espíritu danza alegre,
entre las rígidas cánulas,
mientras recita fábulas.

Sobre las sombras, tan pura,
mi corazón se encogió,
y de ti más se enamoró.

martes, 17 de febrero de 2009

sin titulo

Las calles mojadas son espejo,
de tu belleza misteriosa,
de tu alma misericordiosa,
y de tu idílico reflejo.

Las esquinas gimen de dolor,
oscuridad siempre creciente,
en una ciudad decadente,
hogar de nuestro mutuo amor.

Pero nuesta flor triunfal,
surgiendo del lodo celeste,
de la mediocridad terrestre,
es nuestro amor primaveral.

Aroma exuberante de gladios,
tumbas abiertas del mundo,
entre espíritus de lo inmundo,
que crecen como geranios.

Imperios ya ausentes,
claman por su recuerdo,
solo hay un grave remiendo,
imagen de asuntos indecentes.

Pero nuesta flor triunfal,
surgiendo del lodo celeste,
de la mediocridad terrestre,
es nuestro amor primaveral.

Mi estro te ensalza,
te reclama entre edificios,
te tiende sus artificios,
verso que al cielo te lanza.

Suavemente dejaremos,
nuestras estrechas prisiones,
seremos testigos de visiones,
y a la idiotez venceremos.

Pero nuesta flor triunfal,
surgiendo del lodo celeste,
de la mediocridad terrestre,
es nuestro amor primaveral.

sábado, 14 de febrero de 2009

Soneto...

¡Ah, cuando canten las campanas!
será la hora de nuestra muerte,
ya no quedará materia viviente,
solo los ténues reflejos granas.

Se hará presente la cruel Nada,
el color, el sabor, todo perecerá,
Dios por siempre desesperará,
y el tiempo volará cual hada.

Pero de algo conservaremos el ardor,
pues tendremos nuestro amor,
que en la eternidad permanece.

En la inmensidad, mi corazón,
siempre te ha pertenecido con razón,
y es lo único que nunca desaparece.

domingo, 8 de febrero de 2009

Elevación

Abiertos están los anchos cielos,
para mi mirada, tesoros descubiertos,
entre nubes tibias y fogosos anhelos.

Alma mía, se tú la que cruces,
los iridescentes y dorados portones,
de los caducos y ancianos temores.

Tuya es la más alta grandeza,
que sobrevuela los lauros de mi cabeza,
ángeles perlados cargados de sutileza.

miércoles, 4 de febrero de 2009

alegoría primaveral

Y va mi alegre alma dorada,
bailando entre tus flores,
ninfa por mi corazón amada,
criselefantina llena de colores.

¡Cómo brinca mi enjoyado gozo!
Son perlas augustas del atardecer,
que surgen de entre cualquier trozo,
que tú nunca haces desfallecer.

Sobre los lotos siempre divinos,
del jardín de tu eterna felicidad,
surgimos juntos, entes esquivos,
disfrutando por entero de la libertad.

lunes, 2 de febrero de 2009

Esbozos para un manifiesto neomodernista


A partir de ahora, muerte a lo cotidiano, muerte al tedio, y muerte a la deshumanización, que destruye el desarroyo individualista y la imaginación, ese preciado tesoro del que somos portadores.

A partir de hoy, gloria a Venus, rosada diosa de lo sublime, dueña de las joyas humanas; gloria al amor magnífico y desmedido, rosal azul que renace en nuestro jardín, cubierto por las perlas del rocío; glora a la belleza misteriosa y a la perfección.

"Lo bello es siempre raro", decía Baudelaire. Gloria a lo raramente bello entonces.

Hoy por fín, la sugerencia y la elegancia artística vencen al utilitarismo aberrante que nos consume.

Hoy por fín, el símbolo viridiano de la esperanza vence a la realidad gris, brutal y mediocre denuestra época, y despierta el espíritu de la renovación formal de las letras.

(Quizás algún día, los frondosos árboles del Parnaso susurren nuestros nombres, pero de no ser así, nosotros habremos alcanzado nuestro Ideal de cualquier manera.)

domingo, 1 de febrero de 2009

Desfile Triunfal

¡Qué magnifico y dorado esplendor!
procesión invicta que al cielo clama,
son son los soldados de mi alma,
que han conquistado tu amor.

Vienen con pendones carmesíes,
lanzas argentarias inmaculadas,
cimeras a fuego grabadas,
y entre capas de rubíes.

Cantan nuestra victoria solar,
que ningún ser logró jamás,
sentimiento divino que siempre amarás,
y en nuestro corazón podré atesorar.

Angel Argentario

El viento susurra ya mi nombre,
sonido misterioso de mi hado,
he sufrido mucho y demasiado,
el tambor de ébano toca redoble.

Alzadme, ángeles de plata,
por entre el azur de las nubes,
corazón carmesí que subes,
al encuentro de tu amada.