domingo, 8 de febrero de 2009

Elevación

Abiertos están los anchos cielos,
para mi mirada, tesoros descubiertos,
entre nubes tibias y fogosos anhelos.

Alma mía, se tú la que cruces,
los iridescentes y dorados portones,
de los caducos y ancianos temores.

Tuya es la más alta grandeza,
que sobrevuela los lauros de mi cabeza,
ángeles perlados cargados de sutileza.

2 comentarios:

Lynky dijo...

"Alma mía, se tú la que cruces..." Me gusta esta parte, muy bonito ^^

Rosalie dijo...

Veo a Rimbaud, a Wilde, a Ginsberg... me gusta, me gusta ^^. Creo que me quedaré por acá.