martes, 17 de febrero de 2009

sin titulo

Las calles mojadas son espejo,
de tu belleza misteriosa,
de tu alma misericordiosa,
y de tu idílico reflejo.

Las esquinas gimen de dolor,
oscuridad siempre creciente,
en una ciudad decadente,
hogar de nuestro mutuo amor.

Pero nuesta flor triunfal,
surgiendo del lodo celeste,
de la mediocridad terrestre,
es nuestro amor primaveral.

Aroma exuberante de gladios,
tumbas abiertas del mundo,
entre espíritus de lo inmundo,
que crecen como geranios.

Imperios ya ausentes,
claman por su recuerdo,
solo hay un grave remiendo,
imagen de asuntos indecentes.

Pero nuesta flor triunfal,
surgiendo del lodo celeste,
de la mediocridad terrestre,
es nuestro amor primaveral.

Mi estro te ensalza,
te reclama entre edificios,
te tiende sus artificios,
verso que al cielo te lanza.

Suavemente dejaremos,
nuestras estrechas prisiones,
seremos testigos de visiones,
y a la idiotez venceremos.

Pero nuesta flor triunfal,
surgiendo del lodo celeste,
de la mediocridad terrestre,
es nuestro amor primaveral.

1 comentario:

Chace Tolman dijo...

De esos diarios juveniles que luego se publican por escritores saliendo de su armario personal?.

El defensor del menor en Euskadi por ejemplo, con su "Diario de un chico gay".
En internet buscamos vidas reales.

búscame en facebook Arthur. Verlaine.