lunes, 2 de febrero de 2009

Esbozos para un manifiesto neomodernista


A partir de ahora, muerte a lo cotidiano, muerte al tedio, y muerte a la deshumanización, que destruye el desarroyo individualista y la imaginación, ese preciado tesoro del que somos portadores.

A partir de hoy, gloria a Venus, rosada diosa de lo sublime, dueña de las joyas humanas; gloria al amor magnífico y desmedido, rosal azul que renace en nuestro jardín, cubierto por las perlas del rocío; glora a la belleza misteriosa y a la perfección.

"Lo bello es siempre raro", decía Baudelaire. Gloria a lo raramente bello entonces.

Hoy por fín, la sugerencia y la elegancia artística vencen al utilitarismo aberrante que nos consume.

Hoy por fín, el símbolo viridiano de la esperanza vence a la realidad gris, brutal y mediocre denuestra época, y despierta el espíritu de la renovación formal de las letras.

(Quizás algún día, los frondosos árboles del Parnaso susurren nuestros nombres, pero de no ser así, nosotros habremos alcanzado nuestro Ideal de cualquier manera.)

1 comentario:

Lynky dijo...

No sé quién eres, no sé qué haces, pero si te gustan tanto Rimbaud como a mí, mereces un sitio en mi mundo.